
Desde la nutrición holística, los alimentos no solo aportan calorías o vitaminas, sino también energía vital. Los alimentos frescos, naturales y poco procesados conservan mejor su fuerza vital y colaboran con el equilibrio del organismo a nivel físico y emocional.
Verduras de estación, frutas frescas, legumbres, semillas y cereales integrales aportan nutrientes esenciales y sostienen niveles de energía más estables a lo largo del día. Además, favorecen una digestión más liviana y una mayor sensación de bienestar general.
Elegir alimentos que respeten los ciclos naturales y escuchar cómo responden nuestro cuerpo y nuestras emociones nos permite construir una alimentación personalizada. De esta manera, la comida se convierte en una aliada para recuperar vitalidad, claridad mental y una conexión más profunda con uno mismo.
